JUANEQUIN Y SU AMIGO MANUEL
JUANEQUÍN
Y SU AMIGO MANUEL
(En
memoria de Manuel Olazabal Palomino)
Era un 23 de setiembre, el día del estudiante. Juanequín y sus compañeros del colegio se fueron de paseo a
la hermosa laguna de Pacucha.
Tras partir del colegio,
los espinocinos se dirigieron al distrito de Pacucha, el lugar estaba repleto
de gente, pues por este día muchos colegios acostumbran visitar la hermosa
zona. La mañana fue muy divertida. Los profesores organizaron gincanas, juegos,
cantos y bailes. Todo era jolgorio y alegría. Llegado el medio día se
aprestaron para almorzar, todos compartieron sus fiambres.
Cuando se iniciaba la
tarde Juanequín y su amigo Manuel se dirigieron a la orilla de la laguna,
sacaron sus anzuelos y empezaron a pescar pejerreyes. Todo estaba calmado hasta
que unos gritos los irrumpieron _ ¡Auxilio! ¡Auxilio! Un compañero del colegio
GREMAR se había aventurado a las aguas en una improvisada cámara y había caído
a la laguna, como no sabía nadar, luchaba desesperadamente contra las olas.
Manuel, sin pensarlo dos
veces, se lanzó al rescate, con mucho sacrificio llegó hasta su compañero; sin
embargo, sus esfuerzos no fueron lo suficiente. Ahora, ambos luchaban por sus
vidas. Mientras tanto Juanequín corrió a buscar ayuda.
Cuando regresó, su amigo
había perecido, los dos muchachos yacían víctimas de las azules aguas.
Juanequín gritaba, lloraba, pero ya no pudo hacer nada. Sus demás compañeros
también gritaban desesperados. Aquella tarde se volvió sombría, las risas se
convirtieron en llantos, la alegría en profunda nostalgia y dolor. Juanequín
lloró amargamente por su mejor amigo. Se había ido al cielo.
Desde ese día, cada vez
que viaja a Pacucha, Juanequín echa algunas lágrimas y en silencio recuerda el
gran valor que le enseñó su amigo Manuel.
Prof.
Yasmani Quispe Zúñiga

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