JUANEQUÍN Y EL APODERADO

JUANEQUIN Y EL APODERADO
Juanequín se trae una de las suyas. Esta vez quiso darse de relajado y planificó escaparse en el curso de Matemáticas.

Cuando sonó la campana anunciando el recreo, Juanequín previno a sus compañeros diciendo:
_ Compañeros, hoy día no viene el profe Dalmiro me enteré que está de viaje.
Así, con una treta, logró salir del colegio y junto con sus compañeros pasaron la mañana paseando y haciendo palomilladas en las calles.
Al día siguiente, muy temprano, el auxiliar Chalo los llevó a la dirección. Menudo problema, el profesor de Matemáticas estuvo en clases y notificó el hecho.
El director, muy enfadado, indagó las causas de la evasión y sentenció.
_ Se van a sus casas y me traen a sus padres o apoderados, caso contrario serán expulsados.
_ ¡No por favor! ¡Cualquier castigo, menos traer a mi papá. Se lo ruego! Replicaba Juanequín. Lo mismo pedía sus compañeros.
_ ¡De ninguna manera, me traen ahora mismo a sus apoderados y punto!
Entonces, a Juanequín, se le ocurrió una idea. En la oficina del director colgaba un enorme látigo llamado “el apoderado”. Se acercó lentamente, lo cogió y dijo:
_Señor director, aquí está mi apoderado, que él corrija mis errores. Deme tres buenas.
Al ver el remordimiento de Juanequín, el director dijo:
_ Apruebo tu arrepentimiento muchacho, por esta vez tus compañeros y tú se irán a clases; pero la siguiente serán tus dos apoderados quienes corrijan tus relajos.

Desde ese día, Juanequín ya no se escapa del colegio.

Prof. Yasmani Quispe Zúñiga

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